La Catedral de Santiago es la meta de los peregrinos, por lo que es importante dedicarle este hueco en nuestra página para saber un poco más sobre el gran monumento que se alza en la plaza del Obradoiro. Es un obra de estilo románico pero en la que se juntan numerosas influencias arquitectónicas.

Su construcción se inicia en el año 1075, cuando reinaba Alfonso VI y promovida por el obispo Diego Peláez. Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apóstol Santiago, lo cual convirtió al tempo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa.

Según el Codex Calixtinus, los arquitectos fueron «Bernardo el viejo, un maestro maravilloso», su ayudante Galperinus Robertus y, más tarde, posiblemente «Esteban, maestro de catedrales». La última etapa de construcción comienza en 1168 cuando el maestro Mateo encarga la realización de la cripta y el Pórtico de la Gloria que es su entrada principal. La catedral es definitivamente consagrada en abril de 1211. En cuanto a la fachada principal del Obradoiro, es obra de Fernando de Casas y Novoa y se considera como una de las máximas expresiones del barroco español, así como lo es también el Altar Mayor.

La estructura del edificio está situada sobre un área de 8000 metros cuadrados, consta de una planta en cruz latina de 3 naves de una longitud de unos 100 metros con un crucero también de 3 naves y de cerca de 70 metros de longitud. La altura de la nave central es de 22 metros en todo su recorrido y alcanza los 32 de máximo en la bóveda del crucero.

Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1896 y el casco antiguo que rodea a la catedral fue declarado bien cultural Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.