Gracias al minucioso proceso de restauración al que fue sometido y el uso de las más modernas técnicas de recuperación del patrimonio, añadió también una información de incalculable valor para los historiadores ya que desveló aspectos de su construcción y de posteriores intervenciones relacionados con la Catedral que no se conocían. El trabajo se realizó poniendo en práctica los protocolos de los organismos internacionales que velan por la excelencia y las buenas prácticas en este tipo de intervenciones. 

Este trabajo se realizó en varias etapas

Primera Etapa

Se recupera parte de la decoración original, la medieval, con vestigios en algunas figuras pintadas en azul lapislázuli y para cuyos adornos se emplearon láminas metálicas de oro puro y también de plata. 

Segunda Etapa

Del siglo XVI, coincidiendo con las primeras modificaciones de la fachada y de importantes obras en el templo. Los azules son azuritas y las encarnaciones, de un color más intenso que en las primeras policromías. Destacan las túnicas y los brocados aplicados con técnicas flamencas, con ricos tejidos bordados en oro, tal y como se conserva en los mantos y túnicas de los profetas y de los apóstoles.

Tercera Etapa

Es la más visible y data del siglo XVII. Hay más láminas de oro que en la renacentista, lo que aporta un carácter barroco al pórtico. Crispín de Evelino policromó los rostros, manos y pies en 1651, de lo que dejó constancia en el único documento sobre las policromías que se conserva en la catedral.

 

Fuente: www.lavozdegalicia.es