En el Pórtico de la Gloria esta el profeta Daniel que muestra una mirada furtiva y una pícara sonrisa hacia la escultura de una mujer de voluptuosos pechos.

Cuenta la leyenda que, debido al gran tamaños de los pechos de la mujer (no está claro si es Esther o la reina de Saba), las autoridades eclesiásticas decidieron reducirlos, para evitar así el escándalo de los peregrinos.

Dicen que como reacción a este hecho, las mujeres de los pueblos cercanos comenzaron a dar forma de tetilla a sus quesos en protesta.

 

Fuente: caminosarriasantiago.com